¿Por qué las campañas de Navidad tocan la fibra sensible?

¡Una estrategia que desconocías!

Oh, la Navidad… Tiempo para regresar a casa, estar con los que más quieres, tomar chocolate caliente al lado del fuego y decorar toda la casa para que quede bien acogedora. Todo consumidor se siente arrastrado a obtener el “espíritu navideño”, a ser bondadoso y feliz. Las canciones, los anuncios, las películas… todos lo incentivan. Es una época que despierta muchas emociones en la gente, y por eso toda persona es más susceptible a recibir estímulos externos (marketing de empresas) sin darse cuenta. ¿Qué mejor época para conectar con tus clientes?

Como todos sabemos, el marketing es un elemento clave para toda empresa y es constante durante todo el año. Sin embargo, la mayoría de empresas le dan un empujón durante estas fechas. El marketing navideño aprovecha la sensibilidad a la hora de vender sus productos ya que los consumidores ya están sensibles de por sí. Si las emociones venden siempre, más lo harán durante una época tan llena de sentimientos de bondad y felicidad. Los anuncios de publicidad emocional quieren transmitir emociones, que la gente llore y luego compre sus productos. Un buen ejemplo es el anuncio viral de John Lewis de 2014 con 27,054,347 visitas, dónde se muestra el amor entre un niño y su pingüino de juguete para emocionar a la audiencia:

¿Cuántos de nosotros recordamos haber levantado la mano en clase, contestado a la pregunta del profesor, y haber dado una respuesta incorrecta? La mayoría. Y seguro que recordamos cuál era la respuesta correcta. Aprendimos de nuestro error ya que nuestro cerebro lo relacionó con un sentimiento muy potente: la vergüenza. Como humanos, recordamos las experiencias que más nos impactan emocionalmente, las que despiertan alguno de nuestros sentidos. ¿Alguna vez has olido un aroma que te ha recordado a algo en particular de tu pasado? Una memoria, un viaje, una persona, un sentimiento de tu infancia… La publicidad emocional perdura más en la memoria del consumidor por naturaleza humana.

De ahí nace el marketing sensorial. Es una estrategia que usan las marcas para conseguir fidelización con sus clientes a través de lo visual, auditivo, olfativo, gustativo y táctil. Para que una empresa sea recordada, debe saber combinar colores, olores, música e incluso temperaturas en sus tiendas. El objetivo es conectar con el usuario para facilitar su decisión de compra a través de sus sentidos. Un ejemplo bien claro son los cafés o restaurantes con un toque industrial: paredes de ladrillo pintadas de blanco, un toque minimalista pero acogedor, cactus por todos los rincones, música indie folk y aguacate en todos los platos del menú. Todos estos elementos despiertan sentimientos en los consumidores, día a día. En la Navidad especialmente, predominan los colores verdes, rojos y dorados. Escuchamos villancicos en todas partes: la radio, los anuncios, las películas, las tiendas, tus hijos… Y todas las tiendas están llenas de decoraciones navideñas que no podemos resistir… ¡Pero ojo! El marketing sensorial puede ser molesto en exceso. Todos nos hemos artado de escuchar villancicos des de finales de Noviembre hasta finales de Diciembre, ¿no?

Si quieres tocar la parte sensible de tus consumidores, ten en cuenta todos sus sentidos. Tu objetivo es sorprender al usuario y conectar con él a través de actividades interactivas y originales. Por ejemplo, busca música navideña distinta. Tus tiendas pueden oler a vainilla, pinos, canela u otros aromas relacionados con Navidad. El marketing olfativo está subestimado. Los humanos pueden recordar el 35% de lo que olemos, el 15% de lo que degustamos, el 5% de lo que vemos, el 2% de lo que escuchamos y el 1% de lo que tocamos. ¡Así que concéntrate en lo que será más memorable!

En resumen, las campañas navideñas apuestan por transmitir su mensaje tocando la parte sensible porque las Navidades están repletas de emociones y la gente está mucho más dispuesta a recibir estímulos inconscientemente. Es una estrategia bien eficaz, ¿no crees?