¿Por qué comida local?

Los Deseos de Sophie

OTRO DESEO DE SOPHIE: “Que Mamá y yo plantemos un árbol en el jardín.”

Cuando pensamos en calentamiento global, muchos nos centramos en el transporte que usamos o en la calefacción de nuestras casas… Sin embargo, nuestros hábitos alimenticios tienen un impacto igual de significante. Una de los remedios para no generar mucha huella ecológica sería el hecho de consumir comida local.

En Los Deseos que se plantan se cumplen Sophie pide que su madre y ella planten un árbol en su jardín, y así poder disfrutar de frutas bien ricas (como las de su abuelo, que tiene un huerto). Ella solamente piensa en el sabor de las frutas, pero consumir productos locales tiene muchas más ventajas que solo el sabor de los mismos.

¿Cuál es el problema de consumir todo tipo de alimentos?

Primero de todo, la comida que consumimos viene de lejos. Tener mangos y papayas en España durante todo el año no es algo normal, ¿no? No son frutas que crecen aquí, pero gracias a la globalización podemos comer lo que queramos, cuando queramos. Sin hacer falta que sea de temporada. Nos hemos acostumbrado tanto a ir al supermercado y encontrar tal variedad de productos que no nos paramos a pensar: ¿y esto de dónde viene? ¿Dónde ha madurado? ¿Cuánto tiempo ha tardado en llegar hasta aquí?

En Estados Unidos, la media que ha viajado un producto de alimentación cualquiera es de 2414 km (desde la granja hasta tu plato). Ha quemado cantidades increíbles de combustibles fósiles, contribuyendo así al cambio climático y repercutiendo indirectamente a tu salud: tanto por el aire que respiras como por la calidad de lo que comes.

Tú también puedes ayudar…

Si la comida que consumes es local, la cantidad de energía implicada para que te llegue es significativamente menor, y por supuesto, la calidad es mejor.

Por si fuera poco, consumir alimentación local conserva los trabajos de los agricultores. Ellos aportan mucho a la comunidad, tienen una gran sabiduría acerca de la naturaleza. Además, apoyarles afecta a nuestras tierras: si ellos no tuvieran sus campos de cultivo, esos espacios se transformarían en zonas urbanas llenas de casas, centros comerciales…

Plantar un árbol en tu jardín es una forma de combatir el cambio climático a pequeña escala, pero si además es un árbol frutal, ¡podrás disfrutar de comida local y sabrosísima!