Los árboles hablan

¿Te lo esperabas?

Sí, has leído bien: los árboles hablan entre ellos.

Suzanne Simard, una ecologista y profesora canadiense, ha demostrado que los bosques son mucho más de lo que vemos. Entre experimentos fallidos, osos que la persiguieron y mucha paciencia, Simard descubrió un asombroso hallazgo: los árboles hablan, a largas distancias y ¡a menudo!

Pero, ¿cómo? Está claro que no hablan cómo nosotros, pero sí tienen un lenguaje propio. Los bosques constituyen diversas especies de plantas, y según Suzanne, todas actúan como un solo organismo. Sus raíces funcionan como un sistema de redes donde mensajes y nutrientes (sobretodo carbono) son transferidos de especie a especie. ¿Qué quiere decir esto? Cuando una especie necesita ayuda por cualquier dada circunstancia, envía mensajes a través de esta red subterránea y las otras especies recurren a su ayuda, enviando nutrientes. En vez de competir para su puesto en el bosque, se ayudan mútuamente para sobrevivir. ¡Deberíamos aprender de ellas!

En su TedTalk, nos explica además que los bosques son parecidos a las familias. La mayoría de padres favorecen a sus hijos antes que otros, y los árboles hacen lo mismo. Reconocen los miembros de su especie y les ofrecen una mayor red y cantidad de nutrientes. A veces, ¡incluso reducen su propia red para darles más espacio! Cuando árboles madre enferman, envían mensajes de sabiduría a sus “hijos”: no sólo carbono, sino asimismo señales de defensa para que puedan ser más resistentes en futuras ocasiones. ¡Como cuando nuestros padres nos dicen que tengamos juicio!

Volviendo al principio: los bosques no son meramente colecciones de árboles, sino un sistema complejo de redes subterráneas que conectan especies y les permite comunicarse entre ellas. Los bosques son fuertes gracias a ello, pero a su vez, son vulnerables. Talar árboles significa perder a árboles madre que quizás estén alimentado a miles de otros árboles, por lo tanto, un colapse del sistema.

Alberta, Canadá

Como bien decimos siempre nosotros, cada dos segundos se tala una superficie tan grande como un campo de fútbol, lo que equivale anualmente a una superficie tan grande como Portugal. Cuesta creer que talemos algo que necesitamos fundamentalmente para sobrevivir. Por suerte, Sheedo plantó su semilla, y poco a poco, un mundo mejor ha estado creciendo.

¡Y no somos los únicos! Mirad la TedTalk de Suzanne para saber más. Esperamos que vuestra visión sobre los bosques cambie. ¡Feliz viernes!