El Origen del Árbol de Navidad

¿Lo sabías?

Cada año ponemos el Árbol de Navidad dentro de casa, lo adornamos con nuestras decoraciones favoritas y el día 25 de diciembre abrimos los regalos a su lado. Pero, ¿alguien se ha parado a preguntar por qué? Como toda tradición, aprendemos ciertos hábitos culturales y no nos cuestionamos su origen. Sin embargo, ¡tener un árbol dentro de casa debe tener algún significado! Hay varias creencias sobre sus orígenes, aquí va una.

Origen del árbol de Navidad

Los habitantes del norte de Europa celebraban el nacimiento del Frey, el dios del sol y de la fertilidad, adornando un árbol perenne en el solsticio de invierno (21 o 22 de diciembre), fecha próxima a la Navidad Cristiana. Esos pueblos escogieron a los árboles perennes ya que eran los únicos que resistían el invierno y simbolizaban una vida eterna.

Cuando los cristianos evangelizaron los pueblos del norte, tomaron la idea del árbol para celebrar el nacimiento de Cristo. El evangelizador de Alemania, San Bonifacio, cortó un pino para simbolizar la naturaleza eterna de Dios. Su forma triangular simbolizaba la Santa Trinidad. Eligió manzanas y velas como adornos, las manzanas simbolizando el pecado original y la tentación humana, y las velas simbolizando a Jesucristo como la luz del mundo.

Con el paso del tiempo, esas decoraciones fueron sustituidas por otros tipos de decoración, pero la forma redondeada de las bolas nos recuerda a la manzana original y aún se mantiene la luz a través de las bombillas de colores.

¿Y la estrella? ¡No nos podemos olvidar de ella! Y efectivamente, también tiene un significado: representa la fe que debe guiar la vida del cristiano y recuerda a la estrella de Belén.

Más tarde, con la llegada de nuevas tradiciones se agregaron los regalos debajo del árbol que trae Papá Noel.

¡Esperamos que os haya gustado saber un poco más sobre los orígenes del árbol de Navidad! ¿Cuándo vas a adornar el tuyo?