La semilla del cambio

Día de la mujer

El 8 de marzo es uno de los días más importantes del año: el Día de la Mujer.

Es el día en que conmemoramos el sufrimiento, la lucha y el triunfo de la mujer a lo largo de la historia. Reivindicamos los derechos y la desigualdad aún existente hoy en día en nuestra sociedad.

En Sheedo, queremos dar voz a todas las mujeres y ser parte del cambio. Por ello hemos creado la Earth Pill, una pastilla biodegradable con semillas en su composición que representa “la semilla del cambio”.  Esta pastilla es el antídoto contra la desigualdad y el inicio del cambio para una sociedad más justa, donde la mujer es escuchada y respetada.

Las Earth Pills vienen presentadas con una serie de diseños inspirados en las mujeres que han marcado un antes y un después en la historia. Gracias a su lucha por la igualdad de derechos en su sector, hoy disponemos de una sociedad más igualitaria.

A continuación, os contamos las historias de las 4 valientes y su semilla representativa:

Rosa Parks y la amapola

Mujer, y de color, Rosa Parks vivió toda su vida bajo la sombra de la represión y la negación de sus derechos. Por eso, se despertó en ella un deseo irrefrenable de enfrentarse a las injusticias.  Caracterizada por la valentía, libraba desde niña sus pequeñas batallas personales para acabar con ellas. Por ejemplo, ella prefería subir las escaleras de un edificio antes que entrar en un ascensor para “sólo negros”.

Rosa Parks sembró la semilla de la igualdad en los derechos humanos. En diciembre de 1955, reivindicó públicamente su derecho a estar sentada en un autobús en las mismas condiciones que un pasajero blanco.  Esta costurera de Alabama pagó su billete, y pagó el precio que entonces tenía luchar contra la discriminación: la cárcel.

La amapola roja ha sido tradicionalmente percibida como una flor salvaje, captando nuestra atención por su belleza y por la fuerza de su color.  Con la misma fuerza y valentía que transmite el rojo de las amapolas, Rosa Parks se negó a pagar la multa que la policía entonces le exigía por no ceder su asiento a un pasajero blanco. De este modo, inició toda la lucha por los derechos civiles que desembocaría en la eliminación de la discriminación racial institucionalizada en EE UU.

Frida Kahlo y el anís

El Tate Modern de Londres describe a Frida como “la artista femenina más famosa en la historia”. Como artista, luchó por la igualdad entre hombres y mujeres mediante el estilo de vida que retrataba de manera íntima en sus obras.

Frida representa empoderamiento, libertad e independencia. Auténtica consigo misma, y singular como el sabor del anís, se enfrentó a los retos y sufrimientos que vivió como mujer y como artista en una sociedad muy conservadora.

Pasando por el mestizaje (su padre era alemán y su madre mexicana), la bisexualidad, la modernidad y su devoción por el folclore mexicano. Frida Kahlo se tomó a sí misma como su musa, utilizó su vida como lienzo, y sembró la semilla de la igualdad en el arte.

Las propiedades del anís hacen que esta semilla se considere un estimulante sexual. Las leyendas mayas cuentan que la semilla del anís se convierte en ingrediente de ofrenda a los dioses, con el objetivo de atraer a tu enamorado.  Frida fue, sin duda, sensual y exótica, coqueta y andrógina en su ropa, en su matrimonio y en su arte.

Marie Curie y la salvia

Si a finales del siglo XIX, que una mujer fuese a la universidad era una idea loca, que ganase dos premios Nobel era ya inimaginable. Sin embargo, Marie Curie, luchó contra viento y marea para conseguir sus sueños.

La salvia, llamada así para indicar que “salva”, es una planta medicinal curalotodo, valorada especialmente por la medicina chamántica y celta. Al igual que esta semilla, Marie Curie ayudó a salvar innumerables vidas a través de sus investigaciones científicas y su trabajo en el laboratorio durante la Primera Guerra Mundial.

Sus avances permitieron localizar las balas de los combatientes heridos y trabajó en los hospitales de campaña. También ayudó a equipar las ambulancias con equipos de rayos X. Además, se convirtió en una de las primeras mujeres en obtener el carnet de conducir, siendo ella quien desplazaba a los heridos en estos vehículos.

Marie Curie sembró la semilla de la igualdad en la ciencia, convirtiéndose en la primera mujer en ganar un premio Nobel en 1903 junto a su marido. También se convirtió en la primera persona en ganarlo dos veces en dos disciplinas diferentes en 1911 (Física y Química).  Sin embargo, su legado, va más allá. Pionera en prácticamente todas sus actividades, fue la primera mujer en dar una clase en La Sorbona de París.

Malala Yousafzai y la mostaza

En octubre de 2012, en Pakistán, los talibanes dispararon tres tiros dentro del autobús escolar en el que Malala Yousafzai volvía a casa después de clase. Levantando la voz, reivindicando su derecho a la educación, la niña de 15 años recibió un disparo en la cabeza.

Históricamente, los clásicos griegos, Homero y los Evangelistas en La Biblia, han hecho numerosas referencias al grano de mostaza como aquella insignificante semilla que, sembrada en tierra fértil, da lugar a la más grande de las hortalizas.  Malala siembra cada día esta semilla de la igualdad en la educación. Ha dedicado su vida a la lucha por la paz, y por que todas las niñas puedan tener acceso a una educación gratuita y obligatoria.

Como la mostaza se cultiva para dar fruto, el día que Malala se hizo insignificante ante los talibanes, se convirtió en el árbol que ni tan siquiera imaginaba que podía ser. En 2014, con solo 17 años, se convirtió en la persona más joven en ganar un premio Nobel (de la Paz). Hoy llama especialmente a la educación de los hombres jóvenes para terminar con la desigualdad de género, y nos pide que sembremos nuestro grano de mostaza. Es importante que desempeñemos nuestro papel y demos nuestro valor a los demás, para que los pasos que parecen imperceptibles generen un cambio. ¡Cultivémonos para dar fruto!

Y ahora que sabemos un poco más sobre estas cuatro mujeres, ¿a qué esperas tú para plantar la semilla del cambio